Diseñar para la sorpresa cotidiana
La vida cambia sin pedir permiso: huéspedes inesperados, teletrabajo, nuevas aficiones. Con módulos apilables, repisas colgantes de fácil liberación y paneles de pared con anclajes reutilizables, un salón se convierte en estudio o cuarto de juegos en horas. Recuerdo a una familia que, tras una adopción apresurada, reconfiguró su sala en dos tardes, sin polvo ni ruido, gracias a un mobiliario pensado para separarse con serenidad.